Abraxas, el primer Tannat uruguayo oceánico de verdad

En la actualidad es común encontrar en Uruguay vinos elaborados con uvas cosechadas en lugares con influencia marítima u oceánica. Sin embargo, es sabido que no es lo mismo la influencia que ejerce un estuario como el del Río de La Plata, al de una inmensa masa de agua como la del Océano Atlántico. Fue en el año 1992 cuando el Dr. Luis Hidalgo (un especialista español que recorrió el país, invitado por el INAVI) señaló la región Este como una de las regiones con mejores características para el cultivo de uvas finas. Y fue en el año 2004 cuando el Tannat Abraxas nació, con uvas cultivadas en Lomas de La Paloma (Departamento de Rocha) el primer viñedo oceánico implantado en Uruguay. ¡Si aún no lo conoces, tienes que probarlo!

La otrora intención de realizar una regionalización de los suelos del Uruguay en materia vitivinícola, quedó prácticamente solo en eso: una intención. Se comenta que luego que Luis Hidalgo visitara nuestro país, una vez redactado y presentado su informe, no se le dio la divulgación que este merecía, sino que se trató justamente de restarle importancia, encajonando el trabajo realizado por el experto bajo siete llaves. Ese informe era contundente, indicaba que la mejor zona de nuestro país para el cultivo de uvas finas, era el Este, una región que, en la década del 90, aún era virgen respecto a la explotación de viñedos.

Por aquel entonces, cerca del 90% del viñedo uruguayo estaba plantado entre el Sur y el Oeste (Canelones, Montevideo, San José y Colonia eran los cuatro departamentos que concentraban al viñedo nacional) regiones tradicionales y que desde siempre habían sido explotadas por los primeros inmigrantes, mayormente italianos y españoles (abuelos, bisabuelos y tatarabuelos de los actuales bodegueros uruguayos) que llegaron y se afincaron cerca de la capital en la segunda mitad del siglo XIX.

Cambiar esa realidad suponía realizar inversiones millonarias, y el sector no se encontraba en su mejor momento para hacerlas, sobre todo porque la reconversión del viñedo estaba en plena efervescencia, ya se había llevado la mayor parte de los recursos económicos, y pensar en salir de la región Sur con dirección Este nunca había pasado por la mente de un vitivinicultor uruguayo.

Fue solo después del 2005, cuando emprendedores que provenían de otros rubros, comenzaron, en principio de forma muy tímida, y luego pocas, pero fuertes inversiones mayormente de capitales extranjeros, a explotar esta región del Este uruguayo. Si hay algo que comparten los nuevos emprendedores que en la actualidad cultivan sus viñedos y han asentado sus bodegas en la región Este, eso es que no provienen del sector más tradicional del vino. Tanto Alto de La Ballena, Agroland (propietario de las bodegas Garzón y Brisas) Vina Edén, y Bodega Oceánica José Ignacio (por nombrar cuatro empresas ya consolidadas en estos terruños) comenzaron desde cero, no heredando viñedos ni estructuras industriales, sino diseñando a gusto, e invirtiendo no solo en tecnología, sino también en asesoramiento especializado.

Sin embargo, una excepción a todo esto, que creyó en la palabra experta y trabajo del Dr. Hidalgo, fue la que encararon el enólogo Juan Ferreri y el bodeguero Carlos Tomasi, que allá por el año 1997, proponiéndose hacer algo diferente en materia de vinos finos, pusieron en andamiento un proyecto visionario y un tanto audaz, que supuso inversión, trabajo, y paciencia.

Viñedo Dominio Cassis en Lomas de La Paloma (Depto. de Rocha) en la actualidad declarado por el INIA como comprendido en la región RVA (Región Vitícola Atlántica) del Uruguay.

Así fue que Tomasi adquirió una porción de 20 hectáreas de tierras en las cercanías del balneario La Paloma en Rocha, sobre la Ruta 15 (que une la Ruta Nacional Número 9 con el balneario propiamente dicho) tierras que luego de ser analizadas, decidieron cultivar con variedades finas. La marca Dominio Cassis comenzaba a tomar forma, y en el año 2004 la primera vendimia de uvas con el suficiente potencial para elaborar, hizo dar a luz los primeros vinos verdaderamente oceánicos del Uruguay.

Entre esas etiquetas, un Tannat de especiales características, fruto de uvas que maduraron lentamente en suelos pedregosos de muy buen drenaje, y con una producción natural de unos 5.000 kilos / há. dio origen al Abraxas, un tinto de partida limitada que se elabora con las uvas del Clon 717 (especialmente elegido para ser cultivado en este lugar) y que permanece en barricas de roble francés durante 18 meses, hasta pasar un período de estiba que antecede su lanzamiento al mercado.

Recientemente probamos la añada 2016 (que es la que por estos días está a la venta) la que nos sorprendió gratamente.... se trata de un Tannat con todas las características y tipicidad varietal, pero que, si bien presenta la potencia esperada para la variedad en cuestión, suma una especial frescura y elegancia que lo hacen diferente. De color concentrado, rojo violáceo, aromas que primeramente dejan en evidencia la fruta roja madura (pero sin excesos) y las especias del fino roble que lo acuna. Es un tinto que se muestra un tanto tímido en la primera nariz, pero que no tarda más que algunos segundos en comenzar a mostrar su complejidad al airearse en la copa.

Notas minerales, hasta un tanto salinas, con la carnosidad de los frutos silvestres como la pitanga y la frambuesa, a las que se suma una sutil nota de eucaliptus, y de especias como pimienta blanca. En boca es un vino que se manifiesta con cuerpo medio, muy elegante, sin un peso extremo que canse las papilas gustativas rápidamente. Taninos muy bien resueltos (que no presentan aristas) dejan en evidencia una cara distinta del Tannat, con una faceta bien gastronómica, y una acidez jugosa al final de boca que encanta a paladares exigentes. Lo maridamos con unas costillas de cordero a las brasas y papas aplastadas perfumadas con romero y tomillo, y la verdad, funcionó de forma estupenda, armonizando y potenciando tanto el vino como el plato.


Texto: Sommelier Daniel Arraspide