Bodega Bouza exhibe la longevidad de sus vinos en cena maridaje
Desde un blanco Albariño de la zafra 2011, hasta varios tintos cosecha 2007 fueron algunas de las etiquetas seleccionadas para acompañar el menú de pasos servido la noche del 1 de agosto en el restaurante de Melilla. Medio centenar de asistentes apreciaron el potencial de guarda de estos "vinos de archivo" que la bodega atesora en su cava familiar.

En un mercado que cada vez parece buscar con más frecuencia la inmediatez de los resultados, es raro encontrarse con una propuesta que se base en mostrar como los años bien llevados le hacen bien a ciertos vinos que - bien guardados, respetando ciertos parámetros que contribuyen con su buena evolución - por sus características se expresan más complejos que cuando jóvenes, mostrando un potencial que sorprende gratamente a quienes valoran las cosas buenas.
La velada (léase cena) ya prometía mucho cuando el Albariño 2011 era servido junto a un aperitivo y al primer paso del menú (vieiras con caviar y salsa cítrica) que con un color levemente dorado, aromas que aún denotaban fruta de pulpa blanca, y sorprendentes tonos de hidrocarburos, en boca dejaba notar la excelente acidez muy viva que casaba de maravillas con el plato seleccionado.
Acto seguido le llegaba el turno al COCÓ 2011 (corte de Chardonnay con Albariño, con 15 años sobre sus espaldas) que creemos fue un gran acierto para harmonizar el arroz negro con frutos del mar, una combinación vino-plato inmejorable.
La noche de ese sábado recién iba tomando color cuando el personal de servicio - decantadores en mano - recorría las mesas sirviendo el Merlot Parcela Única B9 del 2012, que en este caso concreto había sido envasado en botellas Magnum, y que nos resultó un deleite por su bellísimo color, sus aromas mezcla de frutas y especias, y un paladar aterciopelado destacable. Para este tinto veterano se sirvió un riquísimo sorrentino en masa bicolor relleno de calabaza asada, avellanas y queso Tetilla, con manteca de hierbas.
Dando continuidad al exclusivo encuentro, apareció es escena otro vino de esos que dan ganas que nunca falten en nuestras copas: el Monte Vide Eu 2007, blend elaborado con las tres cepas tintas que la casa productora cultiva (a saber: Tannat, Merlot, y Tempranillo). El que con casi dos décadas de vida, mostró como en este rincón del mundo se elaboran vinos pensados para una guarda prolongada. El plato que le hizo los honores fue la jugosa entraña a la parrilla, puré de alubias y ajos asados, con demi-glace vacuno.
Si hay una proteína que se configura como dupla excelente al lado de los Tannat´s uruguayos, esa es la carne ovina, tal el caso del carré de cordero servido con cous cous de vegetales y jugo de la misma carne al cedrón. Maridando este plato, dos versiones del Parcela Única Tannat cosecha 2007: por un lado el A6 (de Melilla) y por otro lado el B6 (de Las Violetas) que resultaron en dos expresiones de nuestra "uva bandera" con sutiles diferencias entre si, y que hicieron muy difícil la tarea de elegir como favorito a un solo ejemplar.
Breve pausa luego de los platos principales, para "limpiar" las papilas gustativas con helado de limón y una pequeña dosis del Gin BO-BO, y de ahí al postre: una soberbia tartaleta de peras al Riesling con crema de almendras. Regando esta dulce preparación el Riesling Pan de Azúcar Cosecha Tardía 2012, primer vino de este tipo elaborado en el terruño costero de Maldonado, propiedad de la familia Bouza.
Destilado de Orujo Tannat, café y petit fours ponían broche de oro a una cena de esas que perdurarán en la memoria.
Para no perderse la próxima...
Otra instancia de disfrute es la que se anuncia para el próximo sábado 12 de setiembre y que bajo la consigna "25 Años de Albariño" promete ser una oportunidad imperdible para amantes de esta variedad blanca que gana terreno en nuestro país. Interesados en participar deben hacer sus reservas a través del sitio web www.bodegabouza.com o por WhatsApp al +598 95 400 030
Texto: Sommelier Daniel Arraspide
Fotos: Andrea Fontes y D. Arraspide
