El hórreo que almacena vinos: Bodega Las Espinas

14.04.2026

Ubicada en las cercanías de Punta Negra (Piriápolis) la propiedad de la familia Bouza cuenta con un total de 800 hectáreas. En este terruño se cultivan 6 hectáreas de viñedos que actualmente contemplan cuatro variedades viníferas, y allí se construyó una bodega de producción equipada con tecnología de última generación. Poseen además un restaurante con vistas panorámicas bellísimas, y comenzaron a desarrollar un exclusivo proyecto inmobiliario llamado Agreste.  

Cuando se llega por el carril Sur (en dirección Este) al kilómetro 104 de la Ruta Interbalnearia nos encontramos con cartelería que indica estar llegando a Las Espinas, el establecimiento vitivinícola que con su nombre hace honor al cerro homónimo localizado allí mismo, en el Departamento de Maldonado.

Este es el lugar elegido por los Bouza – una familia ya conocida en el rubro vinos y enoturismo – para afincarse por el Este del Uruguay, donde ya habían iniciado actividades unos años antes con su viñedo Pan de Azúcar, a escasa una legua de distancia de Las Espinas.

Con Chardonnay como única variedad blanca cultivada, y con tres tintas, a saber, Pinot Noir, Merlot y Tannat, el viñedo aquí plantado en el año 2016, en suelos pedregosos con excelente drenaje, goza de muy buena exposición solar, se beneficia de la brisa constante y de los vientos provenientes del mar que en línea recta se encuentra a unos pocos miles de metros de allí.

Este pasado domingo 12 de abril visitamos la flamante bodega que comenzó a operar con la vendimia 2025 y que desde diciembre del mismo año recibe turismo con previa reserva.

Allí fuimos recibidos por la muy competente Ana Henry (guía de turismo) quien nos abrió las puertas del lugar para un tour privado en el que pudimos contemplar el área de recepción con doble mesa de selección (racimos y granos), los 12 tanques de fermentación y almacenamiento (que trabajan con encubado por gravedad desde la parte alta) y que suman una capacidad total de solo 42.000 litros, lo suficiente para poder albergar la producción de ambos viñedos costeros, que sumados rinden en unos 50.000 kilos de fruta por zafra.

Separada algunos metros de los dos primeros módulos (recepción y vinificación con laboratorio respectivamente) se encuentra la cava subterránea donde se realiza la crianza de los vinos (y la fermentación del Chardonnay) con varias docenas de barricas de nobles maderas, y en donde sumaron en los últimos meses dos ánforas en las que están experimentando con Pinot Noir.

De acuerdo con lo comentado por la empresa: "Se trata de una construcción diseñada por los arquitectos uruguayos Víctor Lorieto y Valentín Barreiro, de diseño sencillo, inspirada en las construcciones medievales de los viejos hórreos gallegos. Los materiales utilizados para la obra aseguran la conservación del edificio. Dado que la proximidad al mar aumenta las posibilidades de corrosión, utilizamos para los dos primeros módulos: madera de alta calidad y cobre (para paredes y techos, respectivamente). Estos son materiales que mejoran con el paso del tiempo. En algunos años será bonito ver el efecto del tiempo sobre ellos. Para la cava utilizamos hormigón y piedra local."

Nuestro tour por Las Espinas tomó dirección hacia el restaurante panorámico para degustar los vinos de la casa productora. Comenzamos con el estupendo Chardonnay 2023, un blanco que sorprende por elegancia y su equilibrio entre fruta, especias, y fresca acidez que perdura en el paladar.

Llegando el turno de los tintos – todo muy bien acompañado por una tabla de degustación con especialidades locales – el Pinot Noir 2021 sorprendió por su vivacidad, muy agradable color rubí brillante y profundo a la vez, y por lucir una cara muy gastronómica pocas veces encontrada en similares nacionales de esta vinífera.

Uno de nuestros vinos preferidos fue el Merlot 2022, un tinto de raza que se mostró con muy buena fruta roja silvestre madura, buena carnosidad, taninos bien redondos y maduros, además de buen potencial para evolucionar en los próximos años. Vino que minuto a minuto y dándole tiempo en la copa, ganaba complejidad en cada sorbo.

Antes de pasar al más potente exponente producido bajo la marca Las Espinas (estamos hablando del Tannat) llegó el momento de degustar el MONTE VIDE EU 2024, blend producido en Bodega Bouza (Melilla, Montevideo) y que en esta nueva añada mantiene el corte de Tannat, Merlot, y Tempranillo en diferentes porcentajes. Vino por demás equilibrado, con un potencial muy grande para lucirse junto a platos de cuidada gastronomía, y que siempre sorprende por lo complejo que se muestra.

Para cerrar la degustación, ahora si Las Espinas Tannat 2023, que con su más del 15% de volumen alcohólico (que no molestan) se muestra de un violáceo casi negro, aromas a frutas rojas bien maduras, especias y chocolate amargo. En boca muestra lo rotundo que es, con amplio volumen, taninos presentes y maduros, con un final en boca que perdura gratamente con acidez sumamente equilibrada.

Nuestro mediodía de domingo continuó con un gran almuerzo regado a vinos que fue perfecto en todo lo referente a servicio y asesoramiento sobre los platos elegidos. En resumidas cuentas, una gran experiencia eno-gastronómica diseñada por sus creadores para el disfrute de quien se deja sorprender por las buenas cosas de la vida!

ATENCIÓN: Las Espinas recibe reservas para visitas a bodega y almuerzos a través del celular +598 94 430 999


Texto: Sommelier Daniel Arraspide

Fotos: Gentileza Las Espinas, Andrea Fotes, y D. Arraspide 


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